6 La transmisión de las voces

En la clasificación de las técnicas locutivas intervienen tres conceptos, que se refieren respectivamente a:

a) Especificar si el discurso locutivo lo verbaliza el enunciador o un personaje, para lo cual es preciso tomar como punto de referencia la forma pragmática de la obra literaria.

b) El estilo con el que se introduce la referencialidad; esto es, si la obra está en estilo directo, en estilo indirecto o en estilo libre directo o indirecto.

c) La coherencia o incoherencia del contenido locutivo. De tal modo que el soliloquio difiere del monólogo interior por su mayor coherencia lógica y, al menos en teoría, exige la presencia de un interlocutor, a quien el personaje comunica directamente sus emociones, como sucede en el monólogo interior, que representa inarticuladamente un dado contenido mental. El estilo libre directo e indirecto pertenecen a la técnica denominada fluir de la conciencia.

En el siguiente esquema se relacionan las modalidades gramaticales a que dan lugar las introducciones de los parlamentos de los personajes con las denominaciones críticas con que estos son nombrados:

         Como se puede apreciar, en el cuadro se establece una distinción entre el diálogo externalizado, producido por la confluencia de la voz del enunciador y de los personajes, del diálogo interiorizado, a través del cual el enunciador expresa las vivencias internas de los personajes o de sí mismo. De hecho, las únicas modalidades gramaticales que poseen rango metapragmático son los estilos directo e indirecto, que junto con el resto de las modalidades gramaticales y discursivas se pueden utilizar esporádicamente para introducir la palabra de los personajes. Es preciso, pues, distinguir la función metapragmática de ambos estilos de su uso normal.

Por uso metapragmático se entiende el empleo del estilo directo o indirecto para adicionar dos o más macroformas pragmáticas; mientras que el manejo normal de ambos estilos se reduce a introducir la palabra ajena dentro de una y solo una unidad pragmática. En este bello poema lírico, de W. Blake, titulado "The Little Boy Lost"[i] la función meta discursiva del estilo directo hace posible que se adiciones la voz del muchacho y la del enunciador:

 ENUNCIADOR 1 DIALOGO UNIMEMBRE

 Father! Father! where are you going?  

O do not walk so fast.                

Speak, father, speak to your little boy,

Or else I shall be lost."              

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 ENUNCIADOR 2. TEXTO REFERENCIAL.

 The night was dark, no father was there;

The child was wet with dew;            

The mire was deep & the child wept,    

And away the vapour flew.

Con los estilos directo e indirecto el enunciador transmite la palabra de los personajes referenciales;[ii] además, ambos estilos proporcionan las marcas introductorias del diálogo interiorizado, del que forman parte:      

         a) El soliloquio introducido por medio del estilo directo.

         b) La descripción omnisciente, que exige el uso del estilo indirecto, método novelístico utilizado para representar el contenido y los procesos psíquicos de los personajes.

         c) El monólogo interior directo.

         d) El monólogo interior indirecto.

         La descripción omnisciente (en estilo indirecto) es una técnica novelística utilizada para representar el contenido de los procesos psíquicos del personaje. El narrador omnisciente describe dicha psique utilizando métodos narrativos y descriptivos tradicionales, como el texto en tercera persona.

 El soliloquio (estilo directo) difiere del monólogo interior por su mayor coherencia, y exige la presencia del lector, al que comunica directamente sus emociones. En él predomina el punto de vista del personaje. Es un diálogo unimembre sin reflexividad.

El monólogo interior es una técnica utilizada en el arte narrativo para representar el contenido mental inarticuladamente; esto es, tal como dichos procesos existen en los distintos niveles de la mente. Con el monólogo interior se pretende reflejar el desordenado fluir de la conciencia. Difiere fundamentalmente del soliloquio en primera persona porque consiste en un descenso al subconsciente que se expresa por medio de un lenguaje desordenado e irracional, reflejo fiel del devenir de la conciencia.

 La interposición del narrador entre el personaje y el lector proporciona el rasgo diferenciador del monólogo interior directo (estilo directo libre) con respecto al monólogo interior indirecto (estilo indirecto libre). En el enunciado: /Se volvió bruscamente: Alguien había golpeado la ventana/, "alguien había golpeado la ventana" lo verbaliza el enunciador, y no el personaje. Mientras que en:/Se volvió bruscamente: Alguien ha golpeado la ventana/, "alguien ha golpeado la ventana" lo expresa el personaje.

El monólogo interior indirecto consiste en un estado intermedio entre el monólogo interior en 1ª persona y la narración en 3ª persona. En él, el narrador habla por boca de un personaje, pero sin prestarle su voz, la 1ª persona gramatical. El enunciador va y viene desde el afuera objetivo al adentro subjetivo del personaje, pero sin transiciones explícitas del tipo "dijo", "piensa", "respondió". Representa la mínima intervención del enunciador y se expresa sin que se presuponga la presencia de un personaje-oyente. Se pone como ejemplo el monólogo de Molly Bloom, en Ulyses, en el que se aprecia una relación entre el yo del enunciador y las palabras del Molly:

         a) El protagonista se encuentra solo.

         b) Nada expositivo precede al monólogo.

         c) No se utiliza el monólogo para informar al lector.

         d) Incoherencia.

         e) Indicaciones atinadas sobre las personas y acontecimientos en los que está pensando Molly; aunque no se da la concentración en una idea concreta.

         f) El enunciador desaparece.

         Dorrit Cohn llama "monólogo narrado" a un modo de hablar coherente que está situado entre el estilo libre directo y el estilo libre indirecto, y que ilustra con este pasaje sacado de A Portrait of the Artist, de J. Joyce:[iii]

           At last it had come. He knelt in the silent gloom and raised his eyes to the white crucifix suspended. God could see that he was sorry. He would tell all his sins. His confession would be long. Everybody in the chapel would know then what a sinner he had been. Let them know. It was true. But god had promised to forgive him if he was sorry. He clasped his hands and raised them towards the white form praying with his darkenend eyes, praying with all his trembling body swaying his head to and fro a lost creature, praying with whimpering lips.

 Según Dorrit Cohn, el monólogo narrado es una técnica discursiva situada entre el estilo directo y el indirecto; su contenido es coherente, pero tiene elementos comunes a los dos estilos. Con el estilo directo comparte la referencia al hablante y la transposición de los tiempos verbales, dado que el parlamento se supone que es emitido por el personaje. Con el estilo directo comparte las modalidades emotivas fruto de la subjetividad del enunciador. Esto es, el monólogo narrado absorbe del estilo libre directo su modo de introducir al hablante y la transposición de los tiempos verbales, y del indirecto, la fuerza emotiva, ilocutiva.

 La transmisión de la palabra ajena produce modelos locutivos en la narrativa análogos a los milicos y líricos en estilo directo y en estilo indirecto. En la poesía mélico y en la poesía lírica los estilos directo e indirecto tienen un protagonismo metalocutiva. En la novela además de desempeñar este macro-empleo, se recurre a ellos para crear enunciaciones de segundo grado, accionalidades ficticias insertas en la referencialidad, distanciadas del espacio y del tiempo de la enunciación macrotextual.

 En la forma pragmática puede convivir la palabra del enunciador con la de los personajes, que éste trae al presente enunciativo por medio de la polifonía discursiva y la interpolación de relatos, técnicas utilizadas para expresar la voz de los personajes referenciales, y por consiguiente no afectan al metanivel pragmático, cuyo hilo conductor lo proporciona el enunciador en las formas monoenunciativas y el panenunciador en las polienunciativas. El relato interpolado es un texto referencial cuando la agencialidad recae sobre el enunciador; un texto referencial en estilo directo o indirecto cuando el enunciador cede la palabra a un personaje, que se responsabiliza de la enunciación de los hechos; o una forma locutiva inserta en el macronivel locutivo.

             El modelo generador de las formas pragmáticas se diversifica aún más al tener en cuenta la agencialidad; esto es, el hecho de que tanto los sucesos de la referencialidad como los de la accionalidad y la conmutación pueden, en las formas monoenunciativas, describir vivencias de:

         a) El enunciador y la tercera persona, como sucede en el monólogo.

         b) Del emisor, de la tercera persona y del receptor textual, posibilidades presentes en el diílogo unimembre.

         c) De la tercera persona y del enunciador, como sucede en el texto referencial.

         d) De cada uno de los participantes en el diólogo lingüístico y, además, si en este impera la referencialidad, de los personajes señalizados por medio de la tercera persona.



    [i] English Romantic Writers. New York: Harcourt Brace Jovanavich, 1967, pág. 56.

    [ii]  Graciela Reyes. Polifonía textual. La citación en el relato literario. Madrid: Gredos, 1984.

    [iii] Dorrit Cohn. "Narrated Monologue: Definition of Fictional Style. Comparative Literature, XVIII, 2 (1966), págs. 97-112.