1 Las formas pragmáticas

Debido a que la forma periférica proporciona a la obra literaria el macro perímetro que circunda su contenido semántico y narrativo, a través de ella se puede concretar con precisión:

 a) sobre quien recae la responsabilidad de enunciar, y quien soporta el deber de realizar las acciones;

 b) distinguir las tres crono espacialidades macro estructurales del texto literario: la referencialidad, la accionalidad y la conmutación,[i] lo cual permite discernir entre el universo dicho o referido con la palabra, y el mundo existencial señalizado por el aquí-ahora enunciativos;

 c) definir la actitud del enunciador con respecto a sí mismo y al mundo de ficción; d) señalar las técnicas de la transmisión de la palabra ajena; y e) enumerar las dos técnicas más recurrentemente utilizadas para construir la fábula o discurso literario: la sintaxis pragmático-compositiva o construcción del discurso combinando las formas pragmáticas: el monólogo, el diálogo unimembre, el diálogo lingüístico, el diálogo coral y el texto referencial; y la compartimentación discursiva o escisión del contenido discursivo de una forma periférica construida con bloques pragmáticos, cronológicos y espaciales.

 Las formas periféricas son las generadoras de la forma de la obra literaria. Ellas moldean la materia discursiva de modo análogo a como actúa, en el ejemplo gráfico que se proporciona, la circunferencia sobre los siguientes segmentos: Por ejemplo, los significados de la línea y de las curvas:

 

 se hacen perceptibles cuando dichas formas las rodea una forma, en este caso la circunferencia:

 

 La recta y las curvas insertas en la circunferencia  se trasforman en visemas, en tres de los arquetipos emotivos del ser humano: la seriedad, la risa y el cabreo.

 La forma pragmática, como la circunferencia, siguiendo a J. Gallego, es el "marco" del inmenso "cuadro" del discurso literario.[ii]

 Desde Platón a nuestros días, los diversos modelos periféricos que se han propuesto para describir la comunicación literaria tienen por cigüeñal la interacción: enunciador(es)/contenido narrativo / receptor(es) textual(es). Platón afirma en Ion que la forma periférica parte del enunciador. Ello implica que del enunciador(es) brotan unos contenidos locutivos cuyas formas periféricas no se ven afectadas por la materialidad de su expresión: la oralidad o la escritura. A la figura potencialmente capaz de manifestar indistintamente los contenidos locutivos por medio de la oralidad o de la escritura se denomina enunciador, y a sus metamorfosis materiales: narrador, si se expresa por medio de la escritura, y actor, cuando lo hace oral-gestualmente. Ahora bien, y como se expone más adelante, la coordinación de la palabra de los personajes dramáticos exige la presencia de una figura textual no identificable con el autor, y a la que se ha denomina pan enunciador. La relación entre él-los enunciador(es), el contenido locutivo y él-los receptor(es) produce múltiples formas periféricas. El eje pragmático-semiológico[iii] forzosamente ha de tener "clausura", poseer un número limitado de formas macro integradoras del contenido locutivo. Estas formas mínimas aquí se denominan macroformas. Desde los primeros textos mélicos a nuestros días han existido en la literatura dos clases de macroformas, que  denominan:  macroformas monoenunciativas, en las que la exposición del mundo de ficción recae sobre la responsabilidad de un único enunciador, y macroformas polienunciativas, en las que dos o más enunciadores comparten la responsabilidad del decir.



    [i] M. Bal. Teoría de la narrativa. Una introducción a la Narratología. Madrid: Cátedra, 1985.

    [ii] El cuadro dentro del cuadro. Madrid: Cátedra, 1984.

    [iii] Véase J. Lintvelt. Essai de typologie narrative. Le "point de vue". París: José Corti, 1981.