10 New Historicisma, Marxismo, Anarquismo

que no llegó todavía a construir una teoría propia, pero cuyo metadiscurso presenta unos rasgos específicos. Se afronta el estudio del texto literario inscribiéndolo en la comunidad social en el cual se creó. El New History se interesa por el estudio del Renacimiento,[iii] y muy particularmente por la obra de Shekespeare. Se interesan por el estudio de la teoría política y el poder,[iv] el feminismo,[v] la sociología de la expresión literaria.[vi] Como en la deconstrucción, las fuentes no se someten a ningún tipo de disyunción o jerarquización: es metodológicamente válido todo texto que avale la tesis que se defiende, y además, dichas fuentes son sometidas a un escrupuloso análisis inmanente, que ha contribuido a un renacer de la retórica.

 

El Romanticismo, el realismo y el positivismo contribuyeron notablemente al estudio de la interacción entre la literatura y la sociedad. Han propuesto enfoques sociológicos adecuados a un análisis sociológico de la literatura Voltaire, Herder, el movimiento Sturm und Drang, Madame de Staël. En el siglo XIX el positivismo de Comte, del que se impregnaría H. Taine, y el énfasis en la ciencia propiciaron la aparición del realismo en la novela, que pasó a ser considerada casi documento histórico. Pero de donde obtuvo su vigor la sociología de la literatura fue del marxismo, que ofreció a la crítica los conceptos de ideología, alienación, y conciencia de clase. La crítica marxista se ocupó fundamentalmente del estudio de las estructuras sociales, políticas y, sobre todo, ideológicas y económicas de la sociedad contemporánea. Para el marxismo la literatura es un reflejo de la infraestructura económica de la sociedad.

 El sistema filosófico de C. Marx está inserto en la izquierda hegeliana, que se caracteriza por conservar el método dialéctico y por negar la primacía del espíritu sobre la materia. Los miembros más destacados de la izquierda hegeliana son: Bruno Baur, Moisés Hess y Luis Feuerbach, que ha influido notablemente en C. Marx. Luis Feurbach es considerado el padre del humanismo ateo o doctrina que centra toda su atención en el hombre; Dios no es sino una imagen idealizada del hombre, pero esa imagen del hombre creada por el hombre termina convirtiéndose en su opresora: el hombre se aliena en Dios, se transforma en otro con el fin de conseguir un falso ideal. También afirma el papel determinante de las condiciones económicas sobre la conciencia y el pensamiento humano. La alienación religiosa y el poder determinante de lo económico son dos tesis que serán recogidas por Marx y Engels. La nómina de la crítica marxista es amplísima. La encabezan Marx.[vii] y Engels,[viii] G. Plejanov,.[ix] V.I. Lenin, [x] L. Trotski, [xi] G. Lukács;[xii] la Escuela de Frankfurt (Th. Adorno,[xiii] W. Benjamin,[xiv] E. Fromm, L. Loenthal, H. Marcuse); el marxismo estructuralista (L. Althusser,[xv] L. Goldman,[xvi] P. Macherey;[xvii] T.Eagleton [xviii] y F. Jameson.[xix] La Escuela de Frankfurt proporcionó al marxismo importantes estudios sobre estética. Con la escuela de Frankfurt se establece un puente entre el marxismo y el psicoanálisis. Insistieron en la naturaleza política del arte, que refleja la realidad social, pero también encierra los impulsos vitales del ser humano; sostuvieron que la base socioeconómica determina la superestructura de la cultura de una sociedad; la obra de arte además de reflejar la clase social a la que se pertenece, expresa las contradicciones y utopías de toda la sociedad; para estimular la actividad revolucionaria se puede recurrir tanto a las grandes obras literarias como a la literatura panfletaria. Una rama de la crítica marxista analiza la obra literaria en pos de la localización de su condicionamiento histórico e ideológico (Marx, Engels, Lenin, Trotsky). También ha ejercido este tipo de crítica G. Lukács, que estudia las relaciones sociales y el ascenso y descenso de ciertas formas literarias, como el realismo. Su alumno, L. Goldmann, introduce el estructuralismo en la crítica marxista. No obstante, esta corriente crítica considera válidos los instrumentos estéticos de Hegel (unidad, verdad, belleza), centrando sus estudios, como la estilística idealista, en la creación autorial. Este modo de hacer crítica será cuestionado por L. Althusser y P. Macherey, que centraron sus estudios en el análisis del texto.

C. Marx ni Engels produjeron un teoría articulada del arte. Sin embargo, a lo largo de sus obras ofrecen criterios teórico analíticos sobre el arte y la literatura, que han sido recopilados en Cuestiones de Arte y Literatura. Ahora bien, para poder captar la dimensión de sus postulados estéticos es preciso sumergirlos en la concepción materialista de la historia, que está íntimamente relacionada con la sucesión de los distintos modos de producción, y que K. Marx expresa como sigue:

            a) "En la producción social de su vida, los hombres traban determinadas relaciones necesarias, independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un determinado estadio de desarrollo de sus fuerzas productivas[xx] materiales. La totalidad de estas relaciones de producción[xxi] constituyen la estructura económica de la sociedad,[xxii] base real sobre la cual se levanta una sobreestructura.[xxiii] jurídica y política a la que corresponden determinadas formas sociales de conciencia.

            b) "El modo de producción[xxiv] de la vida material determina el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, a la inversa, su ser social el que determina su conciencia.

            c) En un determinado estadio de su desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, por usar equivalente expresión jurídica, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se habían movido hasta entonces. De forma de desarrollo que eran fuerzas productivas, estas relaciones mutan en trabas de las mismas. Empieza entonces la época de revolución social.[xxv]

            d) "Con la alteración del fundamento económico se subvierte más rápida o más lentamente toda gigantesca sobreestructura. En la consideración de estas conmociones hay que distinguir siempre entre transformación material de las condiciones económicas de la producción, y las formas jurídicas, políticas, religiosas , artísticas o filosóficas, en suma, ideológicas, en las cuales los hombres toman conciencia de este conflicto y lo dirimen."

            e) "Del mismo modo que no se puede juzgar a un individuo por lo que él se imagina ser, así tampoco es posible juzgar una tal época de transformación por su conciencia, sino que hay que explicar esa conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción.

            f) "La humanidad no se plantea nunca sino tareas que puede resolver, pues, bien considerado, se hallará siempre que la tarea misma no surge sino cuando las condiciones materiales de su solución estén ya presentes o, al menos, en proceso de devenir."[xxvi] En otras palabras: "La filosofía marxista sostiene que el problema más importante no radica en comprender las leyes del mundo objetivo y por lo tanto ser capaces de explicar éste, sino en aplicar el conocimiento de esas leyes a cambiar el mundo."[xxvii]

           

 La especificidad de la crítica marxista consiste en haber considera a la estética una modalidad ideológica: "El carácter esencial del pensamiento burgués, el racionalismo, ignora en sus expresiones extremas la existencia incluso del arte.. e incluso para Baumgarten el arte no es más que una forma inferior de conocimiento."[xxviii] La crítica marxista seguirá el programa diseñado por C. Marx, que Julio Rodríguez Puértolas sintetiza así: "El arte, la literatura, es un fenómeno social que forma parte de la superestructura ideológica, en relación con otras manifestaciones de la misma, y en conexión íntima con la ideología de la clase dominante, tanto para aceptarla como para rechazarla."[xxix] El modo de producción de la vida material determina el arte: "La evolución política, jurídica, filosófica, religiosa, artística, etc., se apoya en la evolución económica. Pero aquéllas reaccionan todas, tanto unas como otras sobre la base económica. No es que la situación económica sea la única causa activa y que todo lo demás no sea sino efecto pasivo. Al contrario, existe acción sobre la base de la necesidad económica, que en última instancia se impone siempre."[xxx] La clase social determina el arte: "Las ideas dominantes no son sino la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, son las relaciones materiales dominantes todas como ideas: son pues, la expresión de las relaciones que precisamente hacen de una clase la clase dominante y, por consiguiente, son las ideas de su dominio."[xxxi]

 La clase a su vez se relaciona con el estilo y con el escritor, el medio que permite el encadenamiento lo proporciona el lenguaje, la conciencia: El lenguaje está en conexión con la superestructura, y constituye la base material de la literatura: "El lenguaje es tan antiguo como la conciencia, el lenguaje "es" la conciencia real, práctica, existente también para otros hombres y por tanto existentes también para mí mismo; y al igual que la conciencia, el lenguaje nace con la necesidad de relación con otros hombres."[xxxii] El escrutinio sobre el escritor permitirá establecer una mecánica equivalencia ente el creador y lo creado, como propone Luckács, el escritor ha de someterse a: "Análisis de la procedencia social y del rango social del artista, incluido simultáneamente en diversos sistemas de referencia social que se entrecruzan mutuamente (comunidad nacional y de lengua, comunidad social, profesional, religiosa, espiritual, intelectual o político ideológica." [xxxiii] Según L. Goldmann: "El escritor no refleja la conciencia colectiva, como ha creído durante mucho tiempo una sociología positivista y mecanicista, sino que, por el contrario, lleva hasta un nivel de coherencia muy avanzado las estructuras que ésta ha elaborado de forma relativa y rudimentaria;"[xxxiv] "La obra literaria "tiene siempre el mismo carácter, a saber, un universo coherente en cuyo interior se desarrollan los acontecimientos y se sitúa la psicología de los personajes en el interior de cuya expresión coherente se integran los automatismos estilísticos del autor."[xxxv]

Las condiciones socioeconómicas son el fundamento de la consciencia y las relaciones económicas de producción, o infraestructura, determina la constitución ideológica o superestructura cultural de la sociedad. Por ideología se entiende en el marxismo las formas que adopta la conciencia en una determinada etapa de desarrollo económico y material. El marxismo consideró la estética un factor ideológico determinante en la sociedad, dado que las ideas dominantes son las de la clase dominante y, en consecuencia, es preciso alterar la equivalencia. Para T. Eagleton, en el interior del texto, la ideología llega a ser una estructura dominante.[xxxvi] Según Sartre: "Sobre la forma no hay nada que decir por adelantado y nosotros no hemos dicho nada: cada uno inventa la suya y se juzga después."[xxxvii]

 La selección de los materiales artísticos posee carga ideológica: "Eso se debe a que en el planteamiento mismo del tema aparece ya el momento ideológico que da lugar a una diversa selección del material dentro de los límites del tema dado, a la representación de diferentes relaciones entre fenómenos, a la diversa valoración de éstos, etc.; y al propio "objeto del reflejo" adquiere diferente significación."[xxxviii] El camino ha seguir consistió en hallar las formas literarias que espejasen las relaciones de producción, para que el lector, como si de un documento se tratase, pudiese apreciar y analizar cómo la clase dominante maltrata a los oprimidos. El hecho de que el marxismo haya percibido el valor ideológico de la estética, y en consecuencia de la literatura, aproxima el concepto de literatura marxista al de Platón, que también percibió la presencia de una tensión ideológica entre el texto épico y el mimo, entre la literatura ritual o seria y la literatura burlesca o subversiva. Tanto Platón como el marxismo privilegian la literatura ritual, seria: la novela realista; será M. Bajtín el que invierta las propuestas ideológicas y conceda valor estético e ideológico a la literatura burlesca. En consecuencia, el marxismo privilegia el análisis de la novela; una técnica literaria, el tipismo-realismo. Novela y tipismo-realismo serán propuestos para defender los intereses del proletariado y para mostrar las relaciones de producción.

 Para Lenin y Trotski, como para Platón, la literatura puede reforzar la estabilidad de la república: "La literatura tiene que convertirse en una parte de la causa del proletariado."[xxxix] En términos semejantes se expresa Trotski: "Lo que el proletariado debe encontrar en el arte es la expresión de esta nueva perspectiva espiritual, que ya comienza a formularse dentro de él y al que el arte debe ayudar a dar forma." [xl] La admiración hacia la literatura de tendencias o partidista la expresa sí F. Engels en la carta a la Sr. Kautsky: "Yo no soy en absoluto contrario a la poesía de tendencia en tanto tal. Esquilo, el padre de la tragedia, y Aristófanes, el padre de la comedia, fueron ambos poetas decididamente de tendencia."[xli] "La literatura debe adquirir un carácter partidista ... La literatura debe ser una parte de la causa proletaria, debe ser "rueda y tornillo" de un sólo y gran mecanismo social demócrata, puesto en movimiento por toda la vanguardia consciente de toda la clase obrera. La labor literaria debe pasar a ser una parte integrante del trabajo organizado, coordinado y unificado del Partido Socialdemócrata." [xlii] Dichas visiones estéticas se impusieron en el Primer Congreso de Escritores Soviéticos. Zhdav-Gorki dice lo siguiente sobre el deber incuestionable del escritor partidista: "El escritor debe educar al pueblo y armarlo ideológicamente. Al mismo tiempo que escogemos los mejores sentimientos y cualidades del hombre soviético y le revelamos su mañana, debemos mostrar a nuestro pueblo lo que no debe ser, debemos castigar los remanentes de ayer." Y prosigue: "Los escritores soviéticos deben ayudar al pueblo, al Estado, al Partido, a educar a nuestra juventud en la plenitud de ánimo y en la confianza en sus propias fuerzas y en la falta de temor ante cualesquiera dificultades."[xliii] Esta tendencia educativa imposibilita la adscripción del escritor a los movimientos de vanguardia, como lo acredita la polémica entre el marxismo y el formalismo ruso: "Los formalistas muestran una religiosidad que madura rápidamente. Son los discípulos de San Juan: para ellos, "En principio era el Verbo". Pero para nosotros, en el principio era la Acción. La palabra la siguió, como su sombra fonética;"[xliv]o el menosprecio que muestra Luckács hacia el expresionismo: "El expresionismo sólo es, sin duda alguna, una de las numerosas corrientes de ideología burguesa que más tarde desembocaron en el fascismo, y su papel de preparación ideológica no es mayor ni tampoco menor que el de otras corrientes de época."[xlv] Ahora bien, la literatura de tendencias puede convivir con las grandes obras del pasado: "El ulterior desarrollo objetivo del proceso histórico, el ulterior desarrollo de nuestro conocimiento de ese proceso no destruye el valor artístico, la vigencia y el efecto de las grandes obras de arte que tan concreta y profundamente forma a su época."[xlvi]

El realismo y el tipismo han sido considerados como rasgos básicos de la literariedad, y del estímulo revolucionario: "Realismo significa, según mi modo de ver, aparte de fidelidad a los detalles, reproducción fiel de caracteres típicos en circunstancias típicas."[xlvii] Para Lukács: "La obra de arte tiene, pues, que reflejar en su conexión correcta y adecuadamente proporcionada todas las determinaciones objetivas esenciales que determinan objetivamente el trozo de vida al que da forma. Tiene que reflejarlas de tal modo que ese trozo de vida se haga comprensible en sí y por sí mismo, vivenciable, como una totalidad de la vida. Esto no significa que toda obra de arte haya de ponerse como objetivo el reflejar la totalidad objetiva extensional de la vida. Al contrario: la totalidad extensional de la realidad rebosa necesariamente el marco posible de toda dación de forma artística; sólo puede ser reproducida por el proceso infinito de la ciencia conjunta en constante aproximación. La totalidad de la obra de arte es intensional: la conexión redonda y cerrada en sí de las determinaciones que son objetivamente de importancia decisiva para el trozo de vida configurado, que determinan su existencia y su movimiento, su cualidad específica y su posición en la totalidad del proceso vital."[xlviii] La obra de arte refleja las relaciones de producción, pero al mismo tiempo tiene que sostenerse en su sistema estético ideológico: "La obra de arte llega a ser tal por la circunstancia de poseer esa capacidad de actuar por sí misma." [xlix] Para B. Brech: "Realismo no equivale tampoco a exclusión de fantasía o inventiva. El Don Quijote de Cervantes es una obra realista, porque muestra lo anticuado de la caballería y del espíritu caballeresco, y sin embargo, nunca caballeros han luchado contra molinos de viento." [l] La obra literaria está en parte formada por la historia literaria de las formas "relativamente autónomas"; cristaliza gracias a ciertas estructuras ideológicas y dominantes y engloba una serie de relaciones entre el autor y el público.[li] La obra literaria: "Reproducción relativa e incompleta debe dar el mismo efecto que la vida misma, e incluso el de una vida intensificada, acrecentada y más viva de lo que es la vida en la realidad objetiva."[lii]

  Sobre el reflejo literario dice lo siguiente Lukács: "El reflejo artístico de la realidad parte de las mismas contraposiciones que cualquier otro reflejo de la realidad. Su especificidad consiste en que busca para su solución un camino diferente que el del reflejo científico. La mejor manera de caracterizar este rasgo específico del reflejo artístico de la realidad consiste en partir intelectualmente del objetivo alcanzado, para iluminar desde él los presupuestos de su consecución. Este objetivo es en todo arte grande el de dar una imagen de realidad en la cual la contraposición de apariencia y esencia, de caso singular y ley, de inmediatez y concepto, esté disuelta de tal modo que los dos extremos coincidan en unidad espontánea en la impresión inmediata de la obra de arte, que formen para el receptor una unidad inseparable. Lo universal aparece como propiedad de lo singular y de lo particular, la esencia se hace visible y vivenciable en el fenómeno, la ley se manifiesta como causa motora específica del caso singular representado."[liii]

  La elección de lo típico está normalizada: "La elección de lo típico debe hacerse según lo que para nosotros es positivo (deseable) y según lo que para nosotros es negativo (indeseable)." [liv] El tipismo se caracteriza por la presencia de contradicciones: "El tipo se caracteriza porque en él confluyen en contradictoria unidad todos los rasgos salientes de la dinámica unidad en la cual la literatura auténtica construye su reflejo de la vida; se caracteriza porque en él se entretejen en unidad viva esas contradicciones, las principales contradicciones sociales, morales y anímicas de una época;" [lv] tipismo que ha de estimular la revolución: "La rebelde oposición de la clase obrera contra el ambiente de opresión que la rodea, sus tentativas, convulsiones, semi inconscientes o conscientes, de reconquistar una posición digna de seres humanos, pertenece a la historia y debe aspirar, por ello, aun puesto en el plano del realismo."[lvi]

 La modificación de la sociedad por medio de la literatura es posible porque el arte es una forma de conocimiento que refleja la realidad; para B. Brech la obra de arte: "No es tan sólo una bella apreciación sobre la belleza de un objeto, ... sino una apreciación del objeto, una explicación del objeto."[lvii] Ahora bien, la literatura no ofrece una visión exacta de la realidad; para Trotsky: "La creación artística, por supuesto, no es un delirio, pero es sin embargo una alteración, una deformación, una transformación de la realidad según leyes particulares del arte. Por fantástico que pueda ser el arte, no dispone de más material que el que le ha proporcionado el mundo tridimensional en que vivimos y el mundo más limitado de la sociedad de clases."[lviii]



[i] W. Morries, Towards a New Historicim, Princeton, Princeton University Press, 1972; H.A. Veeser,ed., The New Historicism, New York, Routledge, 1989.

[ii] A. Liu, "The Power of Formalism: 'The New Historicism,'" English Literary Historicism, 56 (1989), págs. 721-71.

[iii] J.E. Howard, "The New Historicism in Renaissance Studies," Inglish Literary History, 16 (1986), págs. 13-43.

[iv] L. Tennenhouse, Power on Display: The Politics of Shakespeare's Genres, New York, Methuen, 1986; L.E. Boose, "The Family in Shakespeare Studies: or -Studies in the Family of Shakespeare: or -The Politics of Politics," Renaissance Quarterly, 40 (1987), págs. 707-42.

[v] J. Newton, "History as Usual?. Feminism and the New Historicism," Cultural Critique, 9 (1988), págs. 87-121; C. Th. Neely, "Constructing the Subject: Femenisnt Practice and The New Renaissance Discourses," Hinglish Literary Renaissance, 18 (1988), págs. 5-18.

[vi] F. Whigham, Ambition and Privilege: The Social Tropes of Elizabethan Courtesy Literature, Berkeley, University of California Press, 1984; V. Kahn, Rhetiric, Prudence, and Skepticism in Renaissance, Ithaca, Cornell University Press, 1985. 

[vii] Textos sobre la producción artística. Madrid: Alberto corazón, 1972. 

[viii] Sobre arte y literatura. Buenos Aires: Revival, 1964. 

[ix] La concepción materialista de la Historia. El arte y la vida social. México: Cultura Popular, 1973.

[x] La literatura y el arte. Moscú: Progreso, 1971.

[xi] Sobre arte y cultura. Madrid: Alianza, 1973.

[xii] Significado actual del realismo crítico. México: Era, 1963; Sociología de la literatura. Marcelona: Península, 1966; Aportaciones a la historia de la estética. México: Grijalbo, 1966; Estética. Barcelona: Grijalbo, 1966-1972, 4 vols; Teoría de la novela. Barcelona: EDHESA, 1971.

[xiii] Notas de literatura. Barcelona: Ariel, 1962.

[xiv] Brech: ensayos y conversaciones. Montivideo: Arca, 1970.

[xv] Criticism and Ideology. London: Greenwood, 1978; L. Althusser, et. al. Para una crítica del fetichismo literario. Madrid: Akal, 1975.

[xvi] Para una sociología de la novela. Madrid: Ayuso, 1975.

[xvii] Pour une théorie de la production littéraire. Pris: Maspéro, 1974.  

[xviii] Criticism and Ideology. A Study in Marxist Literary Theory. London: New Left Books, 1978.

[xix] The Political Unconscious: Narrative as Socially Symbolic. Cornell University Press, 1981.

[xx] Fuerzas íntimamente: capacidad de trabajo o producción real de los hombres.

[xxi] Relaciones de producción son las relaciones que se establecen entre los dueños de los medios de producción y los productores directos en un proceso de producción determinado

[xxii] Relaciones de producción son las relaciones que se establecen entre los dueños de los medios de producción y los productores directos en un proceso de producción determinado

[xxiii] Sobrestructura: conjunto de ideas o representaciones que configuran la "conciencia" y las estructuras jurídicas y  políticas, de las que se nutre la estructura económica o infraestructura.

[xxiv] Modo de producción: totalidad social globalmente considerada, se refiere tanto a la estructura económica como a los otros niveles de la globalidad social: jurídico, político e ideológico.  

[xxv] Revolución social: destrucción y transformación de unas determinadas relaciones de producción.

[xxvi] K. Korsch. Karl Marx. Barcelona, Ariel, 1975, págs.173-174.

[xxvii] Mao Tse-Tung. Selected Readings. Pekin: Foreign Languages Press, 1971, pág. 76.

[xxviii] L. Goldmann. Para una sociología de la novela. Madrid: Ciencia Nueva, 1967, pág.156.  

[xxix] "La crítica literaria marxista". P. Aullón de Haro et al. Introducción a la Crítica literaria actual, ob. cit., pág. 212.

[xxx] Cuestiones de Arte y Literatura, pág. 59.

[xxxi] Cuestiones, ob. cit, pág. 34.   

[xxxii] Marx-Engels. Sobre arte y literatura, ob. cit., pág. 45.

[xxxiii] G. Luckács. Estética, ob. cit., 1,pág.20.  

[xxxiv] Para una sociología de la novela, ob. cit., pág. 210. 

[xxxv] Para una sociología de la novela, pág. 30.  

[xxxvi] Criticism and Ideology. A Study in Marxist Literary Theory, ob. cit., 1976, pág. 69.

[xxxvii] ¿Qué es la literatura?. Buenos Aires: Losada, pág. 33.

[xxxviii] N. Timoféiev. Fundamentos de la teoría de la literatura. Moscú: Progreso, 1979, pág. 113.

[xxxix] Escritos sobre arte y literatura, pág. 91.

[xl] Sobre arte y cultura, pág. 90.

[xli] Cuestiones, ob. cit., pág. 133.

[xlii] Lenin, "La organización del partido y la literatura del partido." Julio Rodríguez Puértolas, ob. cit., pág. 211.

[xliii] Citado por Julio Rodrígues Puértolas, ob. cit., pág. 213.

[xliv] L. Trotsky. Sobre arte y cultura, pág. 213.

[xlv] Sociología de la literatura, pág. 308.

[xlvi] G. Lukács. Materiales sobre el realismo. Barcelona: Grijalbo, 1976, pág. 201.

[xlvii] Marx y Engels. Cuestione sobre arte y literatura,, ob. cit., pág 136. 

[xlviii] G. Lukács. Materiales sobre el realismo, ob. cit., pág. 202.

[xlix] Materiales sobre el realismo, ob. cit., pág. 202.

[l] El compromiso en literatura y arte. Barcelona: Península, 1973, pág. 275.

[li] Eagleton, Criticism and Ideology., pág. 26. 

[lii] Lukács, Sociología de la literatura, pág. 172.

[liii] Materiales sobre el realismo, 198.

[liv] B. Brech, El compromiso, ob. cit., 150.

[lv] G. Lukacs, Sociología de la literatura, pág. 249    

[lvi] Marx y Engels, Cuestiones, ob. cit., pág 136.

[lvii] El compromiso, pág. 199.

[lviii] Sobre arte y cultura, pág. 90.