6 Proyecciones modales

 

            Aristóteles en las Categorías relaciona los tópicos opositivos de lo posible e imposible, pareja que incluye además las oposiciones de contrariedad, de privacón y de posesión, y de afirmación y negación.[ii] Si las modalidades lógicas se someten a las modalidades felicidad/desgracia del desenlace, se aprecia que éstas son susceptibles de producir sintagmas modales, cuya evolucón modal, que se significa con el en signo - >, produce desenlaces felices y desgraciados, como se expresa en el siguiente cuadro:[iii]

             La estructura de los sintagmas modales está constituida por el núdcleo sémico de valor universal proporcionado por la modalidad y por la proyección cronoespacial implícita el paso de la felicidad a la desgracia o de la desgracia a la felicidad; el valor psicoemotivo del sintagma modal lo proporciona el cambio de fortuna expresado por medio de la proyección cronoespacial.

            Las proyecciones cronoespaciales narrativizan los sintagmas modales. La obra literaria la viven unos seres humanas que ocupan una cronoespacialidad específica. El hecho de que la literatura sea el espejo en el que se refleja la esencia de la vida motiva que el tiempo en la literatura no se pueda estudiar separadamente del espacio, dado que los personajes, si viven, es porque existe un lugar que les permite sobrevivir. La literatura no puede narrar en tiempos lógicos desprovistos de connotaciones psíquicas, que inevitablemente remiten a un contexto social, a un espacio. La aserción, el enunciado no modalizado no pertenece a la literatura, y bien mirado, dudo que se pueda producir alguno en el mundo del hombre, que es eminentemente existencial. /Tengo mil pesetas/ describe un hecho real y al mismo tiempo un fenómeno psíquico, porque si alguien dice que tiene mil pesetas es que la posesión de ese dinero es significativo para. El pretérito absoluto de la vida es inarrable, pues la expresión de tal tiempo exige la muerte del universo; reconforta saber que nadie podrá narrar el fin del mundo. Una obra literaria en futuro absoluto sería una obra con un desarrollo eterno. Por eso Aristóteles considera los tiempos del corpus literario instancias existenciales insertas en la secuencia: desarrollo-nudo-desenlace, textualizada en la obra literaria. Dado que el más allá del desarrollo y del desenlace no pertenecen a la obra literaria, en el corpus literario el tiempo presenta las mismas posibilidades modales que las de la longitud narrativa: la puntual, en la que el desarrollo y el desenlace están implícitos, lo que motiva que los lectores u oyentes los presupongan; y la segmentada, en la que la secuencialidad de la longitud narrativa está expresa. Como ya se ha dicho, con la modalidad puntual se pueden reconstruir textos narrativos.

            Dado que el texto polienunciativo se construye combinando sintagmática y paradigmáticamente las formas locutivas monoenunciativas, estudiaré la expresión del tiempo en la forma monoenunciativa con la secuencialidad de la longitud narrativa expresa, y tomando como punto de referencia la cronoespacialidad existencial del presente de la enunciacón. En el siguiente cuadro se sintetiza el modelo que se seguirá para estudiar el tiempo en el texto literario.

            El modelo tiene en cuenta las voces de los personajes; y proyecta la longitud narrativa en tres momentos temporales con respecto a la situación de la emisión locutiva. La acción, pues, puede pertenecer a la referencialidad o a la accionalidad, y puede presentarse como un hecho ya acaecido, en transcurso o hipotético, esto es, inverificable en el momento de su emisión. Todo enunciador situado en la referencialidad se considera personaje referencial, dado que sus acciones son descritas por el enunciador real desde el aquí-ahora de la enunciacón, de tal modo que el relato interpolado, así como el estilo directo, el estilo indirecto y el estilo libre, son técnicas a las que recurre el enunciador para transmitir la voz y las acciones de los personajes referenciales. Sin pretender formular la sistematización cronotemporal de la referencialidad y de la accionalidad bajo una óptica lingÜística, creo no obstante oportuno resaltar aquellos contrastes temporales más significativos en el análisis del texto literario, entre los que es forzoso señalar el presente metadiscursivo.

            El uso del presente metadiscursivo, comentativo o conclusivo exige que el enunciador conozca los hecho que enuncia. Se construye con: un adverbio de frecuencia + presente: /Siempre come/, /Siempre está comiendo/. El imperfecto es la marca metadiscursiva del pasado. Implica costumbre y conocimiento, por parte del enunciador, de los hábitos o costumbres de los personajes referenciales: /Siempre compa a las dos/. El presente metadiscursivo señala el final de un núcleo narrativo, cuya evolución estructural abarca la secuencia: [(acción pasada- + (acción hipotética: realizada/no realizada posteriormente- + (presente metadiscursivo-] + [(accón en transcurso- + (acción hipotética: realizada/ no realizada posteriormente- + (presenta metadiscursivo-].

          El estudio cronoespacial del texto literario arranca de la actancialidad, la referancialidad y la conmutaci\n; y sitda la acci\n en tres instantes con respecto a la situaci\n de lectura o de emisi\n enunciativa, de tal modo que la acci\n puede pertenecer al pasado, presentarse en su transcurso o ser una alusi\n hipotJtica, inverificable en el momento de su enunciaci\n. El estudio de la temporalidad del texto narrativo exige se establezcan distinciones entre las acciones ya pasadas, en transcurso o accionales e hipotJticas. La distinci\n que se ha establecido entre el enunciador en la actancialidad y el enunciador en la referencialidad permite incluir la enunciaci\n del enunciador del relato interpolado en el sistema cronoespacial.[iv] No pretendo aquR el estudio minucioso de las formas temporales que entran en la referencialidad y sus tres momentos temporales, me voy a limitar exclusivamente a resaltar aquellos contrastes temporales m<s significativos en el an<lisis del texto literario.

          

    [i] Contribution B une étude du concept de fiction. Berne: Peter Lans, 1.

    [ii] Categories, 10, II.

    [iii] El concepto de isotopáa semiológica propuesto por A. Greimas se basa en la secuencialidad modal, presente en Aristóteles también.

    [iv] Las transformaciones discursivas propuestas por Todorov caen todas ellas dentro del marco temporal que he definido. Las transformaciones simples de modo (posibilidad, imposibilidad, necesidad- e intención (intentar, proyectar, premeditar- caen todas ellas en el ámbito de los tiempos hipotéticos. Las transformaciones de resultado, describen etapa final de un proceso o desenlace (llegar a obtener-, pertenecen a la secuencialidad narrativa (planteamiento-nudo-desenlace-, que en  el modelo se especifican con el uso de el pretérito referencial (/X comi\/- o el accional pasado (X ha comido).  Las transformaciones complejas, las que describen las reacciones, relacionan al enunciador con el enunciado, y su estudio pertenece a la combinatoria temporal expresada en los modelos hipotético deseado: conclusivo negativo: dolor.

    [v] W.U. Hendricks. Semiología del discurso literario. Madrid: Cátedra, 1, pág. 12.

    [vi] La aserción negativa es rara en el discurso real. De hecho con la negación se afirma la permanencia de un estado. La afirmación, por lo contrario, afirma el cambio. Givon hace observaciones sobre la negación.

    [vii]  A.J. Greimas. Semántica estructural. Investigación metodológica. Madrid, Gredos, 11, pág. .

    [viii]   A.J. Greimas. Semántica estructural. Investigación metodológica. Madrid, Gredos, 11, pág 20.