1 La mímesis

Por razones difíciles de comprender se impuso en el arte y muy partilarmente en los estudios literarios el concepto aristotélico de mímesis. No obstante con la mímesis aristotélica en mente el corpus literario quedaría reducudo a cenizas. Mucho más útil sería afrontar el estudio del corpus literario partiendo del concepto de diégesis, que se limita a narrar el desarrollo de la acción, y por lo tanto admite la existencia e ideoneidad de los mundos posibles he imposibles.

En la teoría del arte la mímesis es la responsable de relacionar un supuesto mundo real y su tránscrpción artística. De tal modo que la autoridad no considera idóneo recurrir a ella, por ejemplo, para grabar los acontecimientos oníricos, fantásticos o imposibles. El siguiente ejemplo ilustra lo  dicho. En el espacio mental de la restricción o en el del determinismo la acción artística pretende coindicir con la del mundo físico cotidiano, como sucede por ejemplo, en el arte denominado realista. No obstante, en el mundo de la creencia mítico-religiosa, la ación se mezcla y confunde con el símbolo, el arquetipo y el mito. La Vida de Cristo de los murales de Giotto es tan real como la vida de las prostitutas de Tiempo de silencio o los esquemas humanos de la obra gráfica de Castelao. La cámara o mímesis graba el mito y el acontecimiento real,  y  Giotto, Martín Santos y Castelao hacen verosímil tanto lo fantástico como la cruel realidad, y ello debido a la que mímesis actúa como la cámara: sólo puede grabar lo que ve; y por lo tanto el pasado como el futuro estás más alla de su visión.

. Del porvernir inevitablemente tiene que ocuparse la diégesis. 

La percepción del corpus literario en sus manifestaciones mono y poliésticas permite apreciar en él la existencia de abundantes modelos accionales posibles, tales como los construidos con acciones que no han sucedido: “Las moscas hablan” como por acciones de todos conocidas: “Las guerras simpre existieron”. Ambas acciones nos trasladan de inmediato a un mundo hipotético y posible, dado que no es improbable que las moscas en un futuro más o menos inmediato carezcerán de  la facultad de hablar. De hecho, las moscas activan la emoción cuando por ejemplo son utilizadas para multiplicar los significados de una obra de arte, como sucede en este bodegón de Ast, en el que los insectos son los que narran la historia.

Ast

 Algo análogo ocurre cuando se cuando se aprecia en la mímesis una doble vara de medir. Por ejemplo: “Los jóves ni tienen alas ni pueden volar” es una paradoja. Si se interpreta desde la perspectiva mimética de Aristóteles el contenido de la oración es falso; pero la falsedad se transforma en verdad en cuanto entre en juego la pintura, que está plagada de adolescentes con alas, que las utilizan para volar. Son tan reales los niños con alas que incluso poseen un nombre genérico: ángel, y los hay que gozan del privilegio de poseer nombre propio: Gabriel. La fe, como la imaginación, hace real la falsedad. Lo mismo podría pasar con las moscas. De hecho existen escarabajos sagrados.

Tan irreal y fantástica es la existencia de los ángeles como la del hombre que camina por el aire incumpliendo las leyes de la gravedad, como puede apreciarse en este grabado de W. Blake:

 

En el grabado la mímesis, la persona que yace en el suelo, es tan real como la que vuela y se desprende de las halas para que su vuelo sea más confortable, más milagroso. Porque los milagros son tan reales como las guerras.

En ambos mundos, el origen de la acción está en la imaginación. Que un excluido social sostenga que: “Hoy comeré faisán” es tan fantástico como los personajes de los mundos de los visionarios.

            La visión mimética, la ilusión de que se puede establecer una relación causal entre lo que sucede en una obra de arte y  lo que necesariamente sucede en nuestro entorno, ha predominado en la teoría del arte occidental. Para R. MartRn, un mundo posible puede considerarse como una totalidad incondicionada de hechos que no son contradictorios, esto es, un mundo posible es una visión en la que lo posible es el conjunto de mundos alternativos al mundo físico. La diferencia entre los mundos posibles y el mundo físico se establece por medio de una o varias proposiciones que no se pueden verificar.[1] El mundo mimético está encadenado al mundo físico, y en consecuencia es un mundo en el que campean las restricciones naturales, sociales, culturales, ideológicas y biológicas. Es un mundo determinista. Por lo contrario, en mundo de la creencia, es un mundo en el que impera la irresponsabilidad y la libertad, y por lo tanto los criterios de verdad y similitud le son ajenos. Un cuadro abstracto, o el pentágono pitagórico, insisten en la existencia de un mundo mental en el que se exalta la vitalidad de la materia y las leyes ocultas que rigen la estructura de la imaginación humana. El mundo físico es un mundo restrictivo, es un mundo en el que impera el determinismo perceptivo, social, cultural, ideológico y biológico. Así como los políticos corruptos. Es un mundo creado y manipulado por la Energía y el Poder social, por eso, la transcripción mimética, la cámara, reflejará como un espejo el caos que impera en el mundo físico, caos que, como se verá, es análogo al que impera en el modelo de mundoantropomórfico.

            El medio ambiente no sólo condiciona el sentido, sino que la mención a sus objetos motiva que en nuestra mente aparezca un mundo, coincidente o no, con el que tiene en mente el locutur, ánalogo al de un cuadro. Por ejemplo, la palabra "planta" tiene como sentido y referente a todo  un mundo espacial y a una multitud de objetos, acciones y cualidades. Ahora bien, su trancripción artística en el arte mimético se hace respetando, o no,  las leyes de la naturaleza. Cuando en el arte se rompe este determinismo mimético, nos hallamos en el mundo de las creencias, en un mundo que no es regido por las leyes naturales. Las plantas pueden ser niños enterrados, como en este gRabado de grabados de W. Blake:

Pero la fantasía que presenta el grabado de W. Blake se transforma en alegoría, en mímesis, en cuanto el vidente considere que los niños son los desempeados de los que se alimenta una Madrasta llamada Político Corrupto.   

            Es pertinente para el estudio de las artes el estudio de la percepción de los objetos, de las personas que nos rodean y de las acciones que se realizan en nuestro entorno. Según W. James, una parte de lo que percibimos procede por medio de los sentidos del objeto que percibimos, y la otra parte la proporcionan los valores y los intereses personales. Vemos y escuchamos, en gran medida, lo quenos interesa ver y escuchar. La Escuela de la Forma, Gestalt, estudió por qué una figura, o un grupo de figuras, sobresale y relaga a un plano secundario   a otra u otras figuras. Su explicación consiste en que percibimos con claridad la figura que sobresale del fondo, y por las normas que regulan los estímulos, y que serán estudiadas cuando analicemos el proceso de la interpretación. De lo dicho se concluye que la visión de la cámara depende de la lente que utilice; y la mímesis, parafrasea la realidad según le convenga.

Auerbach Erich. Mimesis. La representación de la realidad en la literatura occidental. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 1996.



    [1]Pour une logique du sens. Paris: P.U.F., 13, p<g. 31-32.