1 El lexema literatura

El vocablo literatura deriva de la palabra latina littera, "letra del alfabeto". Significó saber relativo al arte de escribir y leer, gramática, instrucción, erudición.

Los autores cristianos la utilizaban para designar el compendio de obras seculares y paganas. Hasta el siglo XVIII connota en las distintas lenguas europeas saber y ciencia en general. Avanzado en siglo XVIII con literatura se designaba todo lo referente a las ciencias y al arte; literatura es para Voltaire: "Une connaissance des ouvrages de goût, une teinture d'histoire, de poésie, d'loquence, de critique."[1] La conclusión a que indujo la desventrificación de literatura a V. M. de Aguiar e Silva es la siguiente: "La historia de la evolución semántica de la palabra nos revela, inmediatamente la dificultad de establecer un concepto incontrovertido de literatura."[2]

        En la actualidad, los sentidos de literatura se han dilatado: Fernando Lázaro Carreter y R. Sirri se interrogan acerca de su significado,[3] E. Miner niega objetividad al lexema literatura;[4] A. Kibédi‑Varga busca la esencia de la literatura en el habla o expresión de la obra literaria;[5] A.Sender‑Patersen, en la estructura;[6] R. Lázaro Carretera, en la comunicación;[7] R. Ohmann, en los "actos de habla";[8] literatura, además, se ha intentado definir desde distintos posicionamientos críticos: el marxismo,[9] la semiología,[10] la ligüstica;[11] se concretiza en términos personales;[12] se niega su especificidad;[13] esto es, el concepto de literatura es un laberinto.[14]

Ahora bien, toda rama del conocimiento ha de poseer un campo de observación específico y perfectamente delimitado, dado que su especificidad y extensión observacional es lo que permite que la producción metadiscursiva redunde única y exclusivamente en su expansión como tal campo del saber. Se parte aquí de la premisa de que el corpus literario, entendido como conjunto, proporciona a los Estudios Literarios un idóneo campo de observación, espacio difícilmente enmarcable por medio del lexema literatura, dado que, como se ha expuesto, sus dispares referencialidades imposibilitan fijar con precisión el núcleo generador de la ficción.

Si se parte de la premisa de que toda obra literaria es la transcripción de un conjunto finito de sonidos gramaticalmente codificados nos encontramos con la evidencia de que, como sostenían los antiguos, la literatura depende de la entonación, del significado y del gesto.  La realidad subrayada sitúa en una encrucijada toda pretensión de conceder autonomía a un concepto de literatura basado en el uso exclusivo de la letra de imprenta. Tan literaria es la creada con la voz como la que se construye  utilizando el abecedario. Es más, el hecho de que la obra literaria sea el resultado de una codificación encaminada a comunicar hechos, la hermana con las artes que no utilizan el abecedario para establecer la comunicación, como sucede con la música, la pintura, la escultura, el comic, la novela gráfica, el cine y hasta el trinar de los pájaros.

Una actitud demasiado seria hacia una actividad estética en la que lo ideológico se funde y confunde con la estética del ocio puede conducir a las trampas que utilizan los códigos para construir sus encerronas. Por ejemplo, no hace mucho surgió una polémica sobre si se debía utilizar Teoría de la Literatura o Teoría Literaria a un área de conocimiento que fue, al parecer,  absorbida por los Estudios Literarios.

"Literatura" es un término plurisignificativo, y por lo tanto la expresión "teoría de la literatura" produce ambigüedad debido a que "teoría" tiene por objeto un sustantivo, "literatura", cuyo referente es impreciso, imprecisión que W. D.C.Mignolo  propone que se evite con la utilización de "teoría literaria". Pero "teoría literaria" interpretada literalmente desconcierta todavía más que "teoría de la literatura", pues el sema nuclear del adjetivo "literaria" adjetiviza al sustantivo, "teoría", de tal modo que "teoría literaria" pasa a significar "teoría bien escrita, literaria", significado que es consecuente con el paradigma de la lengua española: "una teoría mortífera" es "una teoría que mata".

La metamorfosis del objeto de "literatura" como  consecuencia de la adjetivación del sujeto, "teoría", es norma en español; sin embargo la transformación del objeto en sujeto se evita sustituyendo "de" por "sobre". Por ejemplo, el significado inmediato de "teoría de las moscas": las moscas crearon una teoría, se evita sustituyendo "de" por "sobre", "acerca", "referente a". "Teofía de la literatura" no puede interpretarse al pie de la letra, dado que con esta expresión no se designa una teoría elaborada sobre "la literatura", sobre un objeto con un sentido que se despliega multidireccionalmente; sino que con "teoría de la literatura” se nombra a una disciplina académica.

De 1o que se ha dicho se deduce que es irrelevante que se utilice Teoría de la Literatura o Teoría Literaria. Lo verdaderamente significativo es describir cómo es el sistema literario y diseñar  el modelo o maqueta que mejor lo ilustre.

Estudios Literarios también aturde, dado que, en este caso, no se hace evidente que dichos estudios se broten del análisis de las obras literarias o, por lo contrario, sean estudios bien escritos, literarios. La inclusión en el programa del “ensayo”, codeándose con la obra estética, incrementa todavía más nuestro desconcierto.

Las dudas que plantea la aceptación de la objetividad de “literatura” y literario se han resuelto utilizando el término corpus literario, tiene el mismo sentido de conjunto de elementos considerados como obras literarias. De este modo se evita el rango ontológico que se ha concedido a la literatura, que pasa a convertirse, en elemento, en “cosa”[15]  u objeto de análisis.

Si se parte de la premisa de que toda obra literaria es la transcripción se una serie o conjunto finito de sonidos gramaticalmente codificados nos encontramos con la evidencia de que, como sostenían los antiguos, la literatura depende de la entonación, del significado y del gesto.  La realidad subrayada sitúa en una encrucijada toda pretensión de conceder autonomía a un concepto de literatura basado en el uso exclusivo de la letra de imprenta. Tan literatura es la creada con la voz como la que se construye  utilizando el abecedario. Es más, el hecho de que la obra literaria sea el resultado de una codificación encaminada a comunicar hechos, la hermana con las artes que no utilizan el abecedario para establecer la comunicación, como sucede con la música, la pintura, la escultura, el cómic, la novela gráfica, el cine y hasta el trinar de los pájaros.


[1] Víctor Manuel de Aguiar e Silva. Teoría da literatura.  Coimbra: Livreria Almeida, 1984, pg. 4.

[2]Teoría de la Literatura. Madrid: Gredos, 1984, pg. 14.

[3]¿Qué es la literatura?. Santander: Publicaciones de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1976; R. Sirri. Che cosa  la letteratura. Nápoles: De Simone, 1974.

[4]  "The Objective Fallacy and the Real Existence of Literature." A Journal for Descriptive Poetics and Theory of Literature, I, 1 (1976).

[5] Rhtorique et Littrature. Paris: Didier, 1970

[6] "Esquisse d'une thorie structurale de la littrature." Travaux du Cercle Linguistique de Copenhague, V, (1949), pgs. 277‑287;

    [7] F. Lázaro Carreter. "La literatura como fenmeno comunicativo." Estudios de Lingstica. Barcelona: Crtica, 1980,  pgs. 173‑192.

    [8]  "Los actos de habla y la definicin  de la literatura." M. Mayoral, ed. Pragmática de la comunicación. Madrid: Arco, 1985, pgs. 11‑34; R. Ohmann. "El habla, la literatura y el espacio que media entre ambas." M. Mayoral, ed. Pragmtica de la comunicación. Madrid: Arco, 1985, págs. 47‑63.

[9] Th. W. Adorno. Notas de literatura. Barcelona: Ariel, 1962.

[10] J. Mukarovsky. "Literature et smiologie," Potique, 3 (1970) pgs. 386-398.

[11] R. Chapman. Linguistics and Literature. Londres: E. Arnold, 1973.

[12] V. Jouve. La littrature selon Roland Barthes. Paris: Les Editions de Minuit, 1986.

[13] W. Godzich. Literature among Eiscourses: the Spanish Golden Age. Ed. Wlad Godzich and Nicholas Spadaccini. Minneapolis: University of Minnesota Press, 1986; Ch. Reeves. "The Languages of Convention. Literature and Consensus." Poetics Today, 7, 1 (1986), pgs. 3‑28.

[14] S. Vierne. "La littrature dans le labyrinte." La galaxie de l'imaginaire, M. Mafessoli, ed., Paris: Berg, 1980, pgs. 202‑210.

[15]Martin Heidegger. La pregunta por la cosa. Orbis, 1986.