El mito, la mujer genital y la vesica piscis

Francisco Nodar Manso (Universidade da Coruña)

I. PROLEGÓMENOS

Nos encontramos en un momento histórico en el que los estudios literarios pasan grandes dificultades, debido tal vez a que los contenidos estéticos más briosos del corpus literario (la caligrafía, la partitura y la imagen) se borraron de las obra literarias que los poseían, que quedaron así reducida a mera letra de imprenta, y con las que se creó el corpus de lo que pudiera llamarse literatura monoestética, que imposibilita que el estudiante pueda aproximarse a las artes comerciales: canción, comic, cine o videojuego tomando como asidero los estudios literarios, y ello debido, como se ha dicho, a que estos se fundamentan única y exclusivamente en la lectura y en la interpretación, acciones que todo ciudadano puede ejercer sin necesidad de acudir a la Universidad.

Tal vez en la escisión entre los estudios literarios y las artes comerciales desempeñó un papel  esencial la Teoría del lector, construida sobre una figura que lee pero que es incapaz de reconstruir las puestas en escena de lo que perciben sus sentidos. El lector, a secas, tal y como demuestran los estudios sobre la neuroimagen, no existe, y ello debido a que en toda frase escrita está implícita un personaje rodeado de cosas, y a que el placer de leer consiste en la metamorfosis que experimenta el que lee cuando se transforma en lector-espectador de los mundos que reconstruye su mente con el propósito de que la imaginación dé placer a sus sentidos y sentimientos. De lo dicho se desprende que la lectura, entendida como reconstrucción de mundos, de puestas en escena individuales, subyace en toda manifestación artística comercial: sin la palabra, sin el guion, no es posible el espectáculo. Tal vez el ejemplo que con más nitidez ilustra lo dicho lo proporciona el carácter artefágico del cine, que se ha erigido sobre un lector-perceptor de teatro, de sucesos, de relatos, de novelas, de  canciones, de tebeos,  de cómics, de videojuegos, de dibujos animados, de fotografías. Pero la artefagia del cine también está presente en la literatura poliestética, esto es, en la obra literaria que utiliza el soporte libro o manuscrito para crear la ficción con la palabra, la partitura y la imagen; bellos ejemplos de literatura poliéstética son las cantigas de Santa María del Códice Rico o Le  Jeu de Robin et de Marion de Adam de la Halle. La literatura poliestética permite hermanar los estudios literarios con la producción artística comercial, por lo que se considera que el lector-perceptor y la literatura poliestética son los pilares sobre los que debe construirse todo modelo que permita relacionar los estudios literarios con las artes comerciales.  

En lo que a los contenidos atañe, las artes comerciales de la actual década han sobrevalorado lo escatológico, lo genital, lo morboso y el mal hablar; esto es, ha puesto de moda las cantigas de escarnio y mal decir gallegoportuguesas. Por ejemplo, los postres con los que obsequia la televisión a los espectadores son, entre otros: las hemorroides o escozores anales, la pérdida involuntaria de orina, el condón y sus variados sabores, el papiloma, los lubricantes vaginales, los gases fétidos, la menstruación inodora y placentera, las consecuencias de las penetraciones anales feroces. Es de todos sabido que el ideario expuesto se considera indigno de figurar en los puritanos programas de literatura, pese a que sobre la escatología se erigió lo más honesto de la literatura: los cancioneros burlescos, la ética del Marqués de Sade, la parodia de François F. Rabelais o la sátira de Quevedo. Tal vez sea pertinente decir que los garbanzos en la actualidad no nacen de los ideales metafóricos e iterativos del bien hablar, como lo acreditan los comerciales arriba mencionados o la popularidad de la novela gráfica para adultos, el manga o la pluralidad temática del cine y de las series televisivas.

Ante el quehacer de las artes comerciales los estudios literarios se hallan desprotegidos. En lo que concierne al soporte estético, el mundo académico no incluyó en sus programas asignaturas en las que se describiese el proceso que transforma la lectura en puesta en escena;  y ésta, en producción artística comercial; es más, la creación artística, no se valora. En lo que afecta a los contenidos, los estudios literarios han sobrevalorado obras literarias poseedoras de cualidades que de un modo u otro se consideran bien escritas, ejemplares, edificantes y beneficiosas para la comunidad.

Aquí se sostiene que el corpus literario académico debe actualizarse, en él debe haber espacio para lo heterodoxo, como se ilustra con la novela Emmanuel de Emmanuel  Arsan, que transformó en 1974 en película Just Jaeckin, siguiendo el guion de Louis Richard-Jean;  y en la versión que de la obra de E. Arsan proporciona Guido Crépa en el cómic Emmanuel

2. EL MITO MÁGICO Y SU PUESTA EN ESCENA.

Si nos atenemos al pensamiento presocrático y al de Platón, el mito, como mínimo presenta dos facetas: a las que se denominan mito mágico y mito racional, al que se aludirá en otra parte. El mito mágico es un proceso que abarca al objeto, a la acción sagrada y al rito, así como a la ceremonia de que son objeto ambas entidades sacras. Con el relato, o himno, se confiere veracidad a los ingredientes míticos enumerados. Por ejemplo, en la creencia cristiana el pecado original, el mal, exige la reparación, de la que brota el objeto mágico: el Redentor, cuya vida se ilustra en los evangelios canónicos y apócrifos, y cuya puesta en escena tiene lugar durante la Semana Santa. El mito, pues, como sostiene J. Chevalier y A. Gheerbrant en Dictionnaire des Symboles ( Robert Lafont/Jupiter, Paris, 1982) es una “dramaturgia”. Una obra fundamental para el estudio de los ingredientes escénicos del mito es  La rama dorada de  James George Frazar  (publicada en Fondo de Cultura Económica, 1989); la obra original se publicó en inglés en 1890.

Para Platón la célula básica del mito consiste en la fusión de la acción ritual, acompañada del himno (palabra y canto), orquestación y danza. Considerar el mito exclusivamente como relato como sucede en las historias de la mitología, imposibilita aproximar la literatura a las artes comerciales, dado que lo narrativo es uno de variados constituyentes de la dramaturgia mítica. Los postulados de Platón están presentes en la visión que Richard Wagner ofrece de la palabra “Musikdrama" (en Prose Works, Volume V; traducida por William Ashton Ellis en 1896.

Para que el mito, entendido como proceso dramatúrgico, tenga peso social y se perpetúe es preciso que la colectividad lo acepte como veraz, y además ha de creer que su dimensión mágica la afectará positivamente. Para que dichas normas se cumplan, según Platón, habrá que determinar qué himno se  habrá de cantar en los sacrificios y qué danza y ritmo se han de usar en la puesta en escena.  El mito mágico fue acerbamente criticado por los presocráticos y por Platón. Los primeros porque defendían que la razón de ser del mundo está en el mismo mundo; y Platón, porque considera los relatos míticos falsos e inverosímiles, pero tal vez sea la actitud que adopta ante los dioses la que más vigencia tiene en el cine de las últimas décadas, como sucede en: Los dioses deben estar locos (1980), Hijos de un mismo Dios (2001), Ciudad de Dios (2002), Como Dios (2003) o God on Trial (2008).  En este caso, la identidad entre el conocimiento académico y lo comercial es total, como puede verificarse aproximando lo dicho al New Atheism.

La religiosidad es para Platón una parcela de la Justicia, dado que el hecho religioso consiste en un intercambio de acciones que benefician a los dioses y al hombre. En Eutifrón se expresa que el hombre rinde culto y ofrece sacrificios a la divinidad para obtener beneficios de ella. El pacto que propone Platón no se respeta en los mundos mitopoéticos de Homero y Hesíodo, en los que los dioses son vengativos; controlan arbitrariamente el destino de los hombres; experimentan transformaciones y encantamientos para engañar a la humanidad.

3. EL MITO RACIONAL  Y  SUS SÍMBOLOS GEOMÉTRICO-GENITALES.

El mito racional camina en sentido contrario al mito mágico. Los presocráticos creaban mundos a través de lo que percibían, como son las cosmogonías fundadas sobre los elementos: la tierra, el fuego, el aire, el agua. Porque, según sostiene Platón en el Timeo (46b/47c): “De todas las disertaciones que actualmente cabe hacer acerca del mundo, ninguna podría haberse hecho nunca si los hombres jamás hubieran visto ni astros, ni el Sol, ni el Cielo." El mito racional se fundamenta en el análisis empírico de las cosas. Son fundamentales en este intervención el criterio de armonización y el universo genital que emana del mito racional, como el andrógino y la vesica piscis. La armonización pitagórica se basa en el concepto pitagórico de unidad. El uno de los pitagóricos es la unidad como determinación ontológica fundamental. Todo objeto es uno en cuanto es apositivo a lo otro. Lo uno y lo otro son las polaridades que determinan el segmento de la tercera realidad. Entre lo uno y lo otro establecieron los pitagóricos, como sostiene Aristóteles (Metafísica, A5, 985b 23) una polaridad coordinada: "Los principios son diez y los disponen por columnas de pares coordinados: límite e ilimitado, impar y par, uno y múltiple, derecho e izquierdo, masculino y femenino, estático y en movimiento, recto y curvo, luz y oscuridad, bueno y malo, cuadrado y oblongo." Para los pitagóricos, como para Platón, la luz no se opone a la oscuridad, sino que entre las tinieblas y la claridad se extiende todo el espacio de la sustancia cromática; como advierte W. Tatarkiewicz (Historia de la estética. I. La estética antigua. Madrid: Akal, 1979, pág. 92) Filolao sostenía  que: "la armonía es una unión de cosas formadas por varias sustancias mezcladas y en un consenso de lo que disiente. Platón armoniza el espacio que media entre los dos opuestos utilizando o teniendo en mente la fórmula de la proporción áurea, que explícitamente utiliza para explicar la fabricación del alma del Cosmos.

La proporción áurea consiste en la división de una magnitud en dos segmentos tales que el mayor es al menor como la suma de ambos es al mayor. El ritmo creado por las dos razones proporcionales se formula del modo siguiente: a / b = a+b/a. El Demiurgo creó el alma del cosmos aplicando la fórmula de la proporción áurea a los cuatro elementos; esto es, estableció las siguientes relaciones: Lo Mismo es Lo Otro como la Tercera Sustancia (Lo Mismo y Lo Otro) es a lo Mismo. En la armonización pitagórica por medio de la proporción se da vida a los seres potencialmente presentes en la Tercera Sustancia. La perfección ética y estética de los seres así creados depende de la proporcionada o desproporcionada mezcla de Lo Mismo y de Lo Otro. En el siguiente esquema se ha sintetizado el sendero metodológico de la armonización pitagórica.

mujer1

Lo dicho lo ilustra Platón en el Banquete con el mito del Andrógino; según Aristófanes, eran tres los sexos, porque lo masculino (lo uno) era originariamente descendiente del sol, lo femenino (lo otro), de la tierra y lo que participaba de ambos (lo uno y lo otro), de la luna, pues también la luna participa de uno y de otro (la tercera sustancia), cuyo nombre sobrevive todavía, el andrógino. La tercera sustancia armonizada produjo seres extraordinarios en fuerza y vigor y tenían un inmenso orgullo, hasta el punto de que conspiraron contra los dioses.  Además, la forma del andrógino era la idónea, pues eran seres esféricos, perfectos. La Sexología Gnóstica dedica estás calientes palabras al andrógino: “El hombre y la mujer, sexualmente unidos, forman un andrógino divino perfecto, un Elohim macho-hembra, una unión terriblemente divina. Las dos mitades, separadas desde el amanecer de la vida, se unen por un instante para crear. Eso es inefable. Sublime. Eso es cosa de paraíso.”

Posiblemente el autorretrato de Frida Kahlo el que con más fidelidad y amor retrató al andrógino en 1948.

mujer2

 

La divina fusión pene + vulva queda magistralmente resaltada por la silueta del andrógino: 

mujee3

La silueta sintetiza con nitidez que la apariencia de lo femenino y de lo masculino es una y la misma cosa. Además, dicha silueta alude a símbolos y a arquetipos sagrados, como lo son la vela o la hostia + el cáliz.

El Mundo plural y puro del mito es al que inevitablemente han de aferrarse los estudios académicos de la literatura para poder codearse con lo que está sucediendo en el arte que menosprecia y excluye de sus programas. Por ejemplo, el mito racional recurrió a la geometría para crear la vesica piscis, una forma geométrica con la que se ensalza el vigor y belleza del sexo femenino: la vulva. La vesica piscis, tal vez sea el símbolo genital más recurrentemente utilizado en la iconografía cristiana. Por ejemplo, en el cuadro La Virgen con ángeles de  Adolphe-William Bouguereau, la Virgen, con el Niño Jesús en brazos, ocupa el interior de la vesica piscis, cuya forma se diseña con ángeles.

mujer4

 

Pero tal vez sea el mundo de Emmanuelle el que mejor ilustre la porosidad de los estudios literarios académicos, y en consecuencia lo alejados que están de lo que sucede en la creación artística comercial.

Sobre el amor la documentación es abundante; no obstante, escasean en el ámbito académico los estudios sobre el amor explícito, sobre la unión carnal como acto que conduce al placer y a la libertad. No obstante, en la genitalidad o elogio a los órganos genitales, presenta en el arte múltiples facetas: se expresan de forma explícita en el Kamasutra; su faceta como símbolo femenino de vida se expresa asiduamente por medio de la vesica piscis; la dimensión falicosimbólica se ilustra con la vara y la vara florida, como sucede en el evangelio apócrifo Vida de José el Carpintero; en la pintura dedicada a ilustrar la Anunciación, la vara florida, más o menos disimulada, se la muestra el ángel a María para comunicarle su inminente penetración divina.  Pero el gran himno a los genitales es Emmanuelle . 

mujer5

 

En Emmanuelle la esencia de la vida está en todas y cada una de las combinaciones posibles y placenteras  que proporciona el contacto genital y anal. Tanto en la película como en el cómic la masturbación, la homosexualidad, la heterosexualidad, el sadismo  o el masoquismo son lo bueno, lo bello, lo justo y lo omnipotente siempre y cuando produzcan placer. El placer adquiere una dimensión ética y ontológica de tal alcance que hace que todos los seres humanos sean iguales: el placer conduce inevitablemente a la libertad y a la igualdad humanas. No son, pues, las creencias ni los valores sociales impuestos los que generan un mundo feliz. Compárese lo que la literatura y el pensamiento ortodoxos dicen sobre el amor y el matrimonio, tales como: Sören Kierkegaard, Estética del matrimonio; Erich Fromm, El Arte de Amar; Arturo Schopenhauer, El amor, la mujer y la muerte y El amor y otras pasiones, y se concluirá, como se ha defendido que los estudios literarios deben ampliar su corpus estético para sobrevivir.

 

4. LA VESICA PISCIS EN LA PINTURA CATÓLICA.

 

Lo más sorprendente del academicismo casto consiste en guardar silencio ante lo que se pudiera llamas pornografía sagrada. Un buen ejemplo de ello lo proporciona la presencia de la vesica piscis, de la vulva, en la pintura católica.

 

De que el arte católico no se puede confundir con su Catecismo puede verse en esta eyaculación mítica:

mujer6

 

 

Las imágenes que se pasan a ofrecer presentan la vulva tan en primer plano que se considera más conveniente contemplarla que analizarla con la mirada de un ginecólogo.

 

 

 

La vulva como centro del universo:

mujer7

 

mujer8

Una ostentación vulvar:

mujer9

La Vulva, la Fe  y el Espíritu Santo:

mujer10

 

La vulva VULVA:

mujer11

La llaga y la vesica piscis de Cristo:

mujer13

Un orgasmo vulvar teatral, con temática sadomasoquista:

mujer14

Placer vulvar.

mujer15

Otro orgasmo vulvar homosexual seguido de una hipotética masturbación.

mujer16

 

El muestrario finaliza con una penetración porno-sacro-simbólica:

mujer17